DIARIO DE UN EDITOR
El presente blog narra lo acontecido en el día a día dentro de Dolmen Editorial con un margen de dos años.
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Colucci ha enviado una buena tanda de portadas de zombies y son sensacionales.
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No tengo palabras para describir su trabajo, y sin duda es un acierto el contar con él en el equipo, está bastante motivado y eso se nota. Ahora que vendrá (seguramente) el bajón de ventas será cuando veamos realmente su efecto en las ventas.
Por otro lado, seguimos luchando para lograr el expositor en el FNAC, y parece que la cosa no está lejos.
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Hoy hemos tenido la reunión por los Premis Ciutat de Palma que este año quieren añadir la modalidad de ‘cómic’.
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Debemos de estar de moda. La verdad es que ha sido una reunión agradable con autores, editores, el director del Palau Solleric, la concejala de cultura, la directora del programa cultural Art Jove… Estaba Max que no ha podido evitar dejar su toque de autor reclamando que no debería de estar presente ningún editor en el jurado, matizando luego que se refería sobre todo al caso en el que ese editor fuera luego el que publicara la obra, ya que eso hace que luego prime el criterio de comercialidad (como si eso fuera malo –risas-, y no significara que ese premio fuera a gustar a posteriori a más gente que si fuera algo ‘experimental’).
Pero desde luego ha sido todo un gusto el estar invitado a un evento así y ayudar en la creación de las bases del Premio (aunque como suele suceder en este tipo de cosas, ha habido muchas cosas que han quedado en el aire por perderse el tiempo en diatribas peregrinas).
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Hay novelas en todas las fases de producción.
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Es para volverse loco: novelas en primera corrección, en segunda, novelas que falta revisar la portada, novelas en imprenta… Menos mal que he delegado porque de lo contrario, no quiero saber cómo tendría la cabeza ahora mismo.
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Se nos han complicado los derechos de algunas cosas por diversos motivos, pero parece que todo se está solucionando.
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No ha sido sencillo la cosa con Invencible. Los nuevos agentes que negocian los derechos pedían el doble, además de dinero extra por los materiales.
Por lo demás, en un esfuerzo por adecuarnos a los nuevos tiempos e ir invirtiendo, le hemos encargado a Carlos Sisí la renovación de la web. Por lo que comenta, se ha de hacer de cero y saldrá por una pasta, pero el esfuerzo valdrá la pena. No compararemos precios, siendo Carlos ya le irá bien el dinero y no creo que sea mucho más caro que el precio habitual de mercado. Es un buen tipo y no escribe mal, pero lo más importante es que nos entendemos y creo que con el esfuerzo por ambas partes lograremos llegar lejos. Le he apostado una buena cena a que en menos de cuatro años habremos vendido más de diez mil libros suyos. Él no lo tiene claro, pero con el esfuerzo que estamos haciendo de promoción no creo que haya problema; hemos apostado fuerte por él, y es de agradecer que aparentemente sea de esas personas que aprecian todo ese trabajo de fondo que se hace y casi nadie parece ver.
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Hoy me han escrito del Gremi d’Editors para decirme que recibieron nuestra petición de agremiarnos, y querían consultarnos si habíamos publicado obras en catalán, ya que al parecer es condición indispensable para entrar a formar parte del club.
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Me ha extrañado la pregunta, y tras responder que sí que habíamos publicado libros en catalán, añadí que no entendía la pregunta ni el trasfondo de la misma, ¿acaso se es menos editor por publicar en español? ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? ¿No es acaso una forma de discriminación?
Pues sólo faltaría. Hay meses en que publicamos lo que muchos de ellos no publican en un año entero y encima has de ir dando explicaciones y pidiendo perdón por publicar en una de las lenguas oficiales. Es lamentable, al final será verdad lo que decía un amigo de que hay gente que “son fieles hijos de Franco”, que hacen lo mismo que les han visto hacer a ellos (o que escuchan que se hizo porque ni habían nacido cuando la dictadura).
Verás tú qué gracia como el día de mañana se les acabe el chollo de las subvenciones y tengan que dejar de vivir de chupar bote.