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| Salario Mínimo (Beg the question) |
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Autor/es: Bob Fingerman
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| Novela gráfica. 248 Páginas. B/N |
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30 de Enero del 2009
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| Precio: 25 € |
| Resumen: |
Dentro de la Colección Doble Seis está englobaba la Novela Gráfica Salario Mínimo de Bob Fingerman, un autor inédito en España, pero uno de los más interesantes actualmente del panorama independiente norteamericano.
En esta obra el protagonista es un trasunto del autor, un dibujante de cómics que se gana la vida trabajando para editoriales cutres, que le pagan poco, y donde publica chistes sobre mujeres de pechos enormes. Evidentemente no está satisfecho con su vida y quiere cambiar. Mientras tanto, también seremos participes de su vida personal día a día y su evolución, sus relaciones con su novia, de una manera íntima y con escenas explicitas, las relaciones con sus amigos, sus dudas existenciales, su forma de enfrentarse a la muerte.
Todo eso nos lo mostrará Fingerman de manera meticulosa, como lo es también su dibujo, denso, lleno de detalles, donde nada queda sin dibujar pero con una extraña habilidad para no saturar. Y será con es estilo con el que nos situará perfectamente en la ciudad de New York, con sus calles abarrotadas de variopintos personajes que dan lugar a una novela gráfica en la que aborda sin miedo temas importantes como el sexo, la muerte, el matrimonio, el aborto y la religión.
“Salario Mínimo trata sobre una historia de amor de lo más erótica, sobre la amistad entre adultos, sobre los primeros empleos y sobre ser joven en Nueva York. Es lo más divertido que he leído en mucho, mucho, mucho tiempo. Los personajes son tan reales y están tan bien perfilados que os quedaréis con ganas de tener sus números de teléfono porque os gustaría mantener el contacto con ellos”.
Tom De Haven.
Autor de Dugan Under Ground
“Salario Mínimo es a las relaciones lo que Maus al Holocausto. Espera; va a ser que esa frase no suena nada bien. Lo que trato de decir es que Bob Fingerman ha captado, con toda la gloria y la hilaridad del mundo y en páginas de cómic, la comedia y la tragedia, la agonía y el éxtasis, el ying y el yang, la postura del misionero y la del perrito de un hombre y una mujer jóvenes y que se quieren”.
Jonathan Ames
Autor de My Less Than Secret Life
“Bob sabe escribir. Tiene un gran oído para los diálogos. En un solo bocadillo puedes oír otro millar de conversaciones que han tenido ya o que tendrán esos personajes, cosas que te han dicho a ti, que has pensado, que han pensado de ti, que deberías haber dicho o que deberían haberte dicho. Y Bob sabe dibujar. Las ilustraciones son preciosas. Cuentan la historia sin ser redundantes con respecto al texto. Esto es arte, tío, de verdad que sí”.
Penn Jillette
Showtime’s Penn&Teller: Bullshit!
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ENTREVISTA con Bob Fingerman
Por Ugo y Daniel Robert Epstein
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Pregunta: Comencemos haciendo de abogado del diablo, ¿por qué sentiste la necesidad de cambiar de estilo en Salario Mínimo después de que tus lectores llevasen tanto tiempo siguiéndolo?
Bob Fingerman: Cuando empecé a dibujar Salario Mínimo, lo hice como reacción a todo lo que había hecho antes. Así que mi estilo se hizo todo lo minimalista de que fui capaz. Un dibujo mucho más sencillo. Menos estructurado. El proyecto que había terminado justo antes de Salario era uno titulado White Like She (Blanca como ella), y me resultó una auténtica tortura. Hay muchas cosas que haría de forma distinta, pero lo principal sería no dibujar cómo lo hice. Usé referencias fotográficas para cada viñeta, y eso le quitó toda la gracia al dibujo porque acabe siendo esclavo del “no tengo foto de eso, mejor salgo para sacar una”. En cierta forma perdí la fe en mi capacidad para recrear la realidad.
Empecé con Salario Mínimo justo después de cumplir 30 años, y decidí que quería hacer algo que fuera divertido y diferente. Empecé a trabajar en ello con un estilo mucho más sencillo, pero tengo una tendencia natural a refinar mi estilo.
Pregunta: Jamás nos hubiéramos dado cuenta. [Risas]
Bob Fingerman: Claro. Salario Mínimo se convirtió en una especie de realismo caricaturesco, en contraposición a sus inicios, realmente más sencillos. Y creo que uno puede salirse con la suya y que no se note si lo repartes a lo largo de unos cuantos años, pero cuando recopilas algo y lo pones en un libro, creo que esas incoherencias son mucho más difíciles de perdonar.
La verdad es que me gustó mucho el primer tomo. Tomé prestadas muchas cosas del primer tomo. Hubo un par de escenas que redibujé para el primer capítulo de Salario Mínimo.
Y al empezar a refinar el dibujo empezaron mis problemas. Soy mucho más permisivo con las cosas sencillas, pero una vez pretendo que sea algo un poco más complejo, todo lo que me parece que está mal dibujado tiene que desaparecer. En un principio sólo iba a retocar un par de capítulos; luego empecé a hacer algo más, y al final acabé redibujando a los protagonistas en prácticamente todas las viñetas.
Pregunta: La mujer del propietario acabó pareciendo un ogro.
Bob Fingerman: Pasó de ser horrible a ser algo que no sé si hay palabras para describir. Seguramente exista algún término en alemán…
Pregunta: Supongo que la gente de Fantagraphics (la editorial que lo publicó en los EE.UU.) se alegró de que fueras a incluir tanto material nuevo en el recopilatorio.
Bob Fingerman: Creo que se quedaron impresionados por todo lo que he incluido.
Pregunta: ¿Recurriste a tus originales para hacer los cambios directamente sobre ellos?
Bob Fingerman: A los que tenía. Algunos ya no estaban en mi propiedad. Básicamente redibujé en acetatos sobre los originales, pero también pude hacer mucho corta, pega y retoca en el ordenador.
Pregunta: ¿Estás más satisfecho con el resultado?
Bob Fingerman: Estoy todo lo satisfecho que puedo estar con mi trabajo. Y eso es decir mucho. Quería tener una obra que no me produjese rechazo al verla. Ahora, si me preguntas otra vez el año que viene, igual tengo una respuesta distinta.
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Entrevista a Bob Fingerman
http://www.zonafandom.com/novela-grafica/entrevista-a-bob-fingerman-i
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Bob Fingerman (Queens, NY, 1964) lleva más de 20 años sumergido en el mundillo de los cómics, trabajando en obras que mezclan la realidad con la ficción, envueltas por un omnipresente sentido del humor. Después de trabajar como “freelance” para diversas publicaciones, creó su primera novela gráfica en 1993, “White Like She”, que nos cuenta la historia de un hombre negro de mediana edad cuyo cerebro es transplantado a la cabeza de una adolescente blanca.
Poco después inició su obra más conocida, “Minimum Wage”, un “slice of life” que nos dibuja retazos de su pasado cuando era un veinteañero.
Para conocer un poco mejor al autor y su obra, nos pusimos en contacto con Bob para que nos hablara en primera persona de su trabajo y de sus proyectos para el futuro.
Zona Fandom: Ahora que “Salario Minimo” va a publicarse en nuestro país, ¿cómo presentarías tu obra a los lectores que aún no la conozcan?
Bob Fingerman: No estoy muy seguro. Creo que la obra habla por sí misma. Aunque supongo que el editor le hará suficiente promoción como para que los nuevos lectores la conozcan.
ZF: Rob, el protagonista de la obra, es un dibujante freelance que trata de buscarse la vida trabajando para diversas publicaciones, entre ellas la porno-casposa Pork. ¿Cómo recuerdas tú tus primeros años en el oficio? ¿Hasta qué punto la trayectoria de Rob es un reflejo de la tuya propia?
BF: La carrera de Rob refleja mis primeros años con bastante precisión. Trabajé prácticamente para cualquiera que me pagara por ello. Publiqué muchas cosas en revistas para adultos. Era un trabajo fácil y que estaba bien pagado (excepto en “Screw”, la publicación en la que se basa Pork, en donde me pagaban cuatro perras). Fueron unos años de frustración y temor constantes. Temor a no ser capaz de pagar las facturas y frustración por la calidad del trabajo.
ZF: ¿Por qué decidiste rehacer “Minimum Wage” para su recopilación bajo el título de “Beg the Question”? ¿Por qué decidiste cambiar también el título?
BF: El cambio de título podría haber sido un error. Pero en la edición española es Salario Mínimo, así que se ha restablecido el título original. Rehice la obra porque no estaba satisfecho con el apartado gráfico. Realicé la obra en forma de serie a lo largo de varios años, y cuando fue recopilada, las ilustraciones habían cambiado con el paso del tiempo. Quería que el conjunto fuera más coherente. Además, Rob era bastante feo. Ya que él iba a ser una recreación mía, tenía que hacerlo más atractivo. ¡Es broma! Lo que pasa es que parecía demasiado viejo antes de que lo volviera a dibujar. Mi padre me dijo que el Rob original parecía un viejo, y ya que mi padre también es mayor, debe saber de lo que habla.
ZF: Como dices en el epílogo de la obra, antes de “Minimum Wage” sólo habías hecho cómics de ficción. ¿Fue difícil dar el salto a una historia real, en la que los personajes y las situaciones debían ser creíbles?
BF: No, fue fácil. La ficción requiere imaginación; la no ficción sólo requiere tener buena memoria. Estoy exagerando, pero en cualquier caso no fue demasiado complicado. Es algo que había vivido. Sólo tuve que aplicarle un filtro para convertirla en una buena lectura (espero haberlo conseguido) y dejar fuera ciertas cosas, combinar otras, etc.
ZF: La historia aborda cuestiones y problemas cotidianos desde una óptica divertida. ¿Piensas que el humor es un buen recurso para hacernos reflexionar sobre nuestras vidas y que no nos resulte indigesto el proceso?
BF: Desde luego que sí. Casi todo resulta más agradable si se trata con humor.
ZF: La historia se desarrolla en Nueva York, ciudad en la que naciste y en donde aún sigues viviendo. ¿Qué tiene NY que la convierte en una inagotable fuente de inspiración para tantos artistas?
BF: Es un lugar lleno de vida, vibrante y enloquecedor. Hay un dicho: “Está Nueva York, y después está el resto del mundo”. Nueva York tiene lo mejor y lo peor de todo lo que nos ofrece la vida moderna. Así que es inspiradora.
ZF: El peso de la obra lo llevan los personajes. Independientemente de lo que les ocurra, nos interesa ver cómo hablan, cómo actúan, cómo se relacionan con los demás. Son personajes que cualquiera puede reconocer en su vida cotidiana. ¿Realizaste un estudio detallado de ellos o dejaste que fueran desarrollándose sobre la marcha?
BF: Puesto que todos están basados en gente que conozco, no tuve necesidad de hacer los deberes. Simplemente los plasmé tal y como son.
ZF: Otro de los puntos destacados de la obra son los diálogos, que la hacen muy apropiada para una adaptación cinematográfica. ¿Nunca te han ofrecido un proyecto de este tipo?
BF: Ojalá. Me siento muy frustrado por no haberlo conseguido, a pesar de haberlo intentado. Ni siquiera me apetece hablar de ello.
ZF: “Salario Mínimo” tiene un final feliz, aunque quizá un tanto ambiguo. ¿Qué fue de Rob y Sylvia? ¿Has pensado alguna vez en continuar la historia?
BF: Eso es interesante. En mi opinión, la obra no tiene un final feliz, pero lo escribí de tal manera que cada lector pudiera interpretarlo de una u otra forma. Supongo que todo depende del punto de vista de cada uno. Tú debes de ser bastante optimista. Planeé una secuela, pero no voy a llevarla a cabo. Ya he tenido suficiente. A menos que alguien se decida finalmente a comprarla para una serie de TV, entonces quizá pueda contar el resto. En cualquier caso, la segunda parte iba a llamarse “Crash and Burn”, así que supongo que podrás imaginarte lo que habría pasado.
Zona Fandom: El año pasado publicaste tu primera novela, “Bottomfeeder”. ¿De qué trata?
Bob Fingerman: Trata de una persona de clase trabajadora que se ha convertido en un vampiro, pero que no sabe quién ha sido el causante de su transformación. Lleva una vida muy solitaria y poco gratificante. Entonces, una noche, conoce por fin a otro vampiro que le cambiará la vida, aunque no necesariamente para bien. Mi intención era quitar el glamour del tema del vampirismo. Después de leerla, mi padre me dijo: “nunca había visto los inconvenientes del vampirismo hasta que leí tu libro”. Creo que es una frase muy buena. A pesar de todo, es un libro divertido. Quizá algún día se edite también en España. Sería estupendo.
ZF: ¿Qué nuevas posibilidades te ofrece la literatura frente a los cómics?
BF: Me permite jugar más con el lenguaje. Me encantan las palabras. Me encanta construir frases. La prosa te permite crear diálogos más fluidos porque no tienes que encajarlos en los bocadillos. Además, la literatura permite que el lector se imagine qué aspecto tienen las cosas, algo que puede resultar muy satisfactorio.
ZF: Otra de tus obras más recientes es “Recess Pieces”. ¿Qué novedades aporta a un género tan manido como el de los zombis? ¿Qué te parece la obra de Robert Kirkman, “Los muertos vivientes”?
BF: “Los muertos vivientes” me parece cojonuda. Está muy bien hecha. He estado haciendo cosas de zombis durante muchos, muchos años. Pero me anticipé a los acontecimientos y los proyectos fueron rechazados porque los zombis no estaban de moda cuando quise hacerlos. También hice un cómic de zombis serio para Dark Horse. Se llamaba “Zombie World: Winter’s Dregs”. Era la precuela de una novela de zombis que he escrito, pero que aún no he vendido. Espero conseguirlo algún día. Es un libro muy oscuro. Oscuro y un tanto claustrofóbico.
ZF: He leído que publicaste durante un tiempo en la revista “El Víbora” (que cerró en 2004). ¿Qué trabajo hacías exactamente para ella? ¿Conoces algo más de los cómics y revistas que se publican en España?
BF: He leído algunas otras revistas de cómics españolas, pero hace ya tiempo de eso y no recuerdo los títulos. Lo siento. En cuanto a la revista “El Víbora”, en realidad no hice el trabajo directamente para ellos. Lo hice para un editor francés y más tarde acabó apareciendo en “El Víbora. Pero estuvo muy bien participar en una revista de culto como aquella.
ZF: ¿Qué proyectos tienes para el futuro?
BF: Dentro de poco saldrá “Connective Tissue”, que es una novela repleta de ilustraciones. Trata de un dependiente de videoclub que tiene una experiencia en plan cruce entre Alicia en el País de las Maravillas y H. P. Lovecraft. Es la obra más psicotrópica que he hecho en mi vida. Me gusta. Y ahora mismo estoy trabajando en una serie de seis números, que una vez publicados se recopilarán en un tomo, llamada “From the Ashes”. Es una sátira enmarcada en una Nueva York post-apocalíptica. Además de ser una sátira sobre la religión, la política, los medios de comunicación, etc., también parodia los cómics biográficos. Lo considero como una especie de “memorias especulativas”, protagonizadas por mí mismo y por mi mujer, Michele. Pero lo que cuento son sucesos que aún no han ocurrido. Ya he convertido mi pasado en ficción; ahora toca hacer lo mismo con mi futuro.
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