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| Dolmen Monográfico #12 |
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16/04/2007
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| Todd McFarlane |
A principios de mayo aparecerá el siguiente monográfico de la colección de Dolmen dedicado a la figura de Todd McFarlane, analizando en profundidad toda la carrera y obra de este autor, desde sus inicios en Infinite Inc. Hasta su etapa actual como empresario y creador de la figura de Spawn.
A continuación os ofrecemos unos breves extractos del Monográfico:
De esta forma, el autor lograba mantener la narración más controlada y ocultar –más o menos - sus carencias como escritor: “¿Cómo era mi manera de planificar las historias? Muy fácil. Lo que hacía era pensar en tres puntos importantes: el comienzo, el punto intermedio y el final. Eludía lo que iba en medio. En muchas ocasiones –y sé que a un guionista le hubiera horrorizado ver lo que hacía- en una historia de 22 páginas dibujaba siete u ocho y después pensaba lo que quería hacer. Ponía las páginas en el suelo y me gustaba reordenarlas y decir “si esto sucediera primero y después esto otro, la historia estaría mucho mejor”. Otras veces dibujaba todas las páginas y después, tras ponerlas en el suelo, las ordenaba. Pensaba “esta página encaja mejor aquí, y esta escena va mejor allí.
Era como el montador de una película. Después miraba las posibles combinaciones y empezaba a crear una historia para enlazarlas todas, partiendo de una frase corta.
El último paso era pensar en los diálogos. Muchos, al ver cómo trabaja, me decían “mejor será que no te vea un guionista de verdad. Te estás inventando la historia sobre la marcha.” Y yo les respondía que sí, que suelo dejarme llevar cuando estoy dibujando. Lo que traté es de no encasillarme en ninguna fórmula, para bien o para mal, y en un tipo como yo, terminó funcionando.
Aún así, no creo hubiera sido capaz de hacer una serie regular que tuviera un desarrollo y en las que todos los personajes invitados estuvieran, arriba y abajo durante las 22 páginas.
No se descubre nada si decimos que el optimismo de McFarlane se dio de bruces contra quienes pensaban que, además de un buen dibujo, hace falta una historia con algo más de profundidad –detalle compartido por el propio dibujante, no se vayan a creer-”.
“Debo admitir que cuando la serie salió a la calle hubo bastantes críticas. No creo que mucha gente comprendiera lo que ocurría. Ellos no veían que estaban tratando con dos personas creativamente distintas. Por un lado estaba el Todd McFarlane veterano, por decirlo de alguna forma, y por otro estaba el Todd McFarlane novato, que ahora se encargaba de guionizar la serie. Y, por desgracia, las expectativas depositadas en el Todd McFarlane guionista no se vieron recompensadas como aquellas depositadas en su vertiente al cargo de los dibujos. Sinceramente, tengo claro que no fue el mejor guión de la historia, pero tampoco el peor. Fui consciente de ello y traté de mejorar, algo que pienso que logré cuando llegué a la octava entrega”.
Sea como fuere, McFarlane continúo con su trabajo en la serie, recurriendo a los personajes más oscuros y siniestros de la editorial. En los números seis y siete de la colección, titulados Máscaras, el trepamuros se enfrentará contra un Duende, aún bajo los efectos de la saga Inferno –o sea, un trasgo demente e incontrolable- en plena batalla contra un Motorista Fantasma en plena guerra contra la pornografía infantil.
Sobre la creación de Spawn:
“Spawn fue un personaje que creé sobre el año 1978, poco después de comenzar a coleccionar cómics. Es más, creo que fue un año después de comprarme mis primeros seis cómics. Visualmente aquel Spawn era muy parecido a lo que es hoy, menos en los pinchos de metal y las cadenas que lleva el personaje. El logo es el mismo, con la calavera en medio de la letra A. Esta temprana encarnación de Spawn estaba situada en un mundo futurista. No es nada raro, la verdad, puesto que en ese momento ya se había estrenado La Guerra de las Galaxias y esto desató una verdadera fiebre. Dibujé lo que hoy podríamos denominar un mini cómic de Spawn y tras terminarlo seguí con mi interés por el mundo del deporte.
No obstante, siempre tenía al personaje guardado en mi carpeta esperando el momento de poder contar una historia con él. Si me preguntan sobre su aspecto diré que sí, que quería quemarle. Fue una decisión consciente, porque quería que fuera un hombre afroamericano. Creo que si lo quemas la gente dejará de verlo como un miembro de una minoría. Cuando estuve en la facultad viví con el Al Simmons de verdad –nombre que comparte el personaje gráfico- y siempre pensé que éramos iguales, salvo por la pigmentación de nuestra piel.
Lo que ocurre es que siempre quise hacer una escena en la que Spiderman interviene justo cuando un corredor de bolsa, blanco, es atracado por un hombre negro. Cuando Spiderman resuelve la situación, el corredor de bolsa dice “estos putos...” y emplea algún término despectivo acerca del atracador y el color de su piel.
Entonces, Spiderman coge al corredor de bolsa y tras empotrarlo contra la pared le dice “¿De qué color crees que soy debajo de la máscara?” Lo mejor del caso es que nadie sabe cómo es Spiderman, pero todos piensan que es un hombre blanco y puro. ¿Por qué no latino, o asiático? A lo mejor el acento lo delataría, pero ¿Y si ha nacido y se ha criado en América, lo podríamos diferenciar? Eso es lo que más me molesta, el que siempre se saquen conclusiones tan marcadas.
Por eso cuando creé a Spawn, no sólo me lo imaginé afroamericano sino con su cuerpo quemado. En tal estado nadie lo define por una determinada cualidad. Al despojar a un hombre de su identidad te lleva, automáticamente, a pensar en quién es sin necesidad de recurrir a los estereotipos. Spawn puede ser de cualquier raza o cultura. Como no tiene rostro, puede ser cualquiera.
El que su traje se parezca al del Merodeador –personaje que McFarlane dibujó durante su etapa en Spiderman- es pura coincidencia. El diseño de Spawn lo realicé una década antes y, por aquel entonces, ni siquiera sabía quién era el Merodeador. No obstante y, siendo realistas, diré que hay pocas formas de dibujar a un personaje con capa y máscara. Por eso es normal que haya elementos comunes entre tantos superhéroes gráficos.
En cuanto a sus poderes, quería crear un personaje que tuviera el potencial de Superman, porque tiene toda esa energía, pero si la utiliza estará desperdiciando su poder y con el tiempo morirá. Quería darle la opción de ser un verdadero superhéroe, pero Spawn sigue siendo un personaje como Batman o Daredevil, quienes usan los talentos que Dios les dio.
A eso le añadí una capa más, que era el traje. Éste acabó estando vivo, así que cuando Spawn no puede resolver un problema con un arma, al revés que Batman que sí es reacio a empuñar una, el traje acude en su ayuda. Y si el traje no puede, entonces Spawn deberá utilizar el poder que antes comentaba”.
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